La elaboración de vinos de terroir tiene unos costes humanos y económicos enormes que se ven recompensados con el resultadoLos vinos de terruño son el resultado de una filosofía de trabajo dónde se valora la identidad de cada suelo y del fruto que produce, “disponemos de un estudio geológico que determina cuáles son los tipos de suelos que componen la finca. Porque no puedes hacer un buen vino si no conoces la tierra en la que trabajas”, explica Marcel Sabaté gerente y enólogo de Castellroig. Cuando se ha cosechado de forma manual, por separado y terroir a terroir, los frutos de la viña, la principal dificultad en la bodega es la vinificación de la uva de cada terroir, “debemos hacer mini vinificaciones en pequeños depósitos de 500, 1.000 y 2.000 litros, puesto que cada una de las variedades de los 15 terroirs las vinifican por separado”. Castellroig es una bodega pequeña y familiar y Sabaté explica que este sistema complica mucho la entrada de la vendimia y el control posterior de las fermentaciones. Tras hacer el seguimiento de cada una de las vinificaciones por terroirs, el enólogo decide cuáles son los coupages para la elaboración de cada producto. Sabaté explica que “muchas veces la uva que ha producido un terroir es incompatible con la del terroir del lado”. Por ejemplo el vino Blanco Xarel•lo de Castellroig nace de tres terroirs diferentes, los denominados Rigolet, Loca y Márgenes. Según Sabaté uno de los principales beneficios de esta forma de elaborar el vino es que “permite detectar productos únicos y excepcionales, en añadas muy determinadas, y que merece la pena embotellar por separado. Un ejemplo de producto único es el Terroja, un vino monovarietal Xarel•lo de la vendimia del 2006 y que saldrá a finales del año 2007. Aún siguiendo esta filosofía de trabajo que comporta la elaboración de vinos de terroir tiene unos costes humanos y económicos más elevados que hacerlo de forma tradicional, Sabaté cree que “el intenso trabajo se aprecia en nuestros vinos: vinos nobles que se han elaborado para transmitir al máximo la esencia de la uva y de la tierra de dónde provienen”. El enólogo considera que es una muy buena manera de conseguir “un factor diferencial para cada vino y esperamos que el mercado lo aprecie cada vez más”. Además, Marcel Sabaté también ha hecho una valoración de la vendimia de este año en la finca Sabaté y Coca, clasificándola de vendimia “muy sana con buenas maduraciones pero de muy baja producción”. Sabaté celebra que no haya llovido durante la vendimia porque “ha permitido encontrar la expresión óptima de cada terroir y cosechar sin prisas”. La carencia de agua a principios de año, según el enólogo, ha afectado al equilibrio de la planta, “hecho que ha provocado una maduración muy rápida del fruto”. Aún así la valoración general que se hace es muy positiva. If you enjoyed this post, please consider to leave a comment or subscribe to the feed and get future articles delivered to your feed reader. |


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